CÓD.S07-07 ONLINE

Jaque a la identidad personal: la identidad populista

Introducción

Uno de los problemas del populismo lo constituye la actualización de lo que a principios del siglo pasado todavía se podía llamar la lógica de la “masa”, palabra hoy inusual. Y, sin embargo, sigue siendo una “seña de identidad”, o de falta de ella, clave en algunas corrientes, puesto que da cuenta de una de las causas de la disolución de la verdadera identidad personal. Tenía razón Marx cuando desconfiaba del Estado, porque el Estado, y en su representación, los políticos, tienen un especial interés en suplantar o confundir la idea la libertad personal, sorprendentemente, dogma del liberalismo político. El problema es que uno de los modos que tienen las personas de defenderse de la maquinaria del Estado es disolver la identidad personal en la identidad colectiva. Hoy ya casi nadie habla de “conciencia de clase”, ni de que “la unión hace la fuerza”, pero estas expresiones siguen estando muy presentes en el inconsciente colectivo. Solo que ahora la “conciencia de clase” se ha convertido en “conciencia de género”, en “conciencia de pueblo o nación” o en “conciencia de determinados derechos”. Se da, pues, la paradoja de que el modo de reivindicar la libertad o identidad personal frente al Estado es disolviéndola en una genérica identidad colectiva o social. ¿Pero es este el modo de cobrar verdadera identidad o visibilidad?

Objetivo

Por unas razones o por otras, la identidad se ha vuelto asunto difícil. Y muchos de los problemas actuales provienen de su concepción errónea. Así como hay una lógica difusa, parece que también existe una identidad difusa, o eso es lo que se nos quiere hacer creer. En esta ponencia nos preguntamos pues por el concepto actual de identidad, “porque sin identidad no se puede vivir”. Señalaremos los peligros y riesgos de confundir la auténtica identidad con la más variada gama de falsas identidades, o con identidades enmascaradas, entre ellas, la identidad populista. E indicaremos el camino que cada cual ha de transitar “autónomamente”. Porque toda persona tiene que plantearse, al menos alguna vez en la vida, qué hacer con sus actos, “seguir la corriente” de la tradición sin más, “elegir las mejores posibilidades” que el medio social le proporciona, o erigirse en “creador de valores”.

Metodología

Esta ponencia parte de una de las paradojas de la identidad personal: la identidad populista. Comenzaremos el trabajo describiendo el estado de la cuestión y justificando el corpus de datos o textos que se analizarán a lo largo del trabajo. Continuaremos con un análisis hermenéutico de aquellos aspectos más importantes de la paradoja de la identidad personal apoyándonos en las fuentes documentales más solventes del campo. Finalmente, a partir del establecimiento de un esquemático marco teórico, avanzaremos nuestra propuesta de construcción de la auténtica identidad personal.

Discusión

Por más que la diversidad de identidades que cada uno se atribuye resulte ser culturalmente enriquecedora, desde el punto de vista moral puede ocultar la verdadera identidad. Hoy en día parece que “suena bien” identificase con un género, con una lengua, con una nación o con una marca, sin preguntarse al mismo tiempo qué es cada uno, cuál su auténtica identidad, cómo la adquiere, si se trata de algo heredado dentro de una tradición cultural, o si la tiene que ir construyendo inexorablemente de modo autónomo. Podría resultar que envueltos en tantas identidades, o aparentes identidades, nos enmascaremos como personas, malogrando así nuestro auténtico ser. Nada extraño, bien mirado, pues también uno de los significados antiguos del término “persona” es este: “máscara”, eso que cubría el rostro de un actor y que hacía “resonar su voz” al desempeñar su papel en el teatro, sobre todo en la tragedia. Persona sería, entonces, “personaje”; identidad, ahora, “personalidad convencional”.

Resultados

La identidad personal posee niveles, y solo uno de ellos es el auténtico, siendo los demás consecutivos, complementarios, o incluso falsos si se los toma como hegemónicos. Ciertamente, no es la primera vez que se plantea así esta cuestión, pero todavía no se han hecho explícitas todas las consecuencias de esta idea.

El ser humano es, como decía Zubiri, “agente”, “actor” y “autor” de su vida. En primer lugar, el ser humano es agente. Su primera identidad es la biológica o genética. Al nacer cada ser humano recibe una primera herencia, esa que se transmite genéticamente. Es algo que procede de los progenitores de cada uno. Tiene, en este sentido, una primera identidad, que es única, irrepetible, pero recibida, heredada.

En segundo lugar, el ser humano es “actor”, por lo que comienza representando un papel que no es propiamente elegido, sino entregado por otros. La transmisión de valores es pues la forma de recibir la identidad cultural. Es el nivel en el que comienza a desarrollarse la vida de cada uno. Por más que creamos que empezamos a tener identidad propia, auténtica, desde el primer momento, no se trata más que de un espejismo. Por lo tanto, en este segundo nivel cada persona no puede expresar más que lo que arriba llamábamos “personalidad convencional”.

¿Es posible dar el salto a un tercer nivel? ¿Puede una persona llegar a ser “autor” de su vida? Este es el reto. Y la respuesta es: sí, puede; incluso lo tiene que hacer para alcanzar la verdadera identidad, la verdadera autonomía. Pero el camino está lleno de peligros y riesgos, y además es difícil.

Conclusión

Por todas partes nos encontramos con presuntas identidades, con identidades que proceden de los más exitosos saberes o quehaceres humanos, lo cual nos lleva a “perdernos” o “identificarnos” impropiamente con alguna de ellas. Uno se identifica a la vez como castellano, español, occidental, cristiano, ciudadano del mundo, etc., precisamente porque se encuentra afectado y constituido en su identidad por diferentes depósitos de valores, el familiar, el local, el regional, el nacional, el continental, el mundial. En el fondo, en nosotros no hay una identidad sino varias, muchas. Esto significa que, por lo general, tenemos que elegir, no una única identidad, sino varias identidades, porque ninguna da cuenta por completo de nuestra situación identitaria.

Palabras clave

FILOSOFÍA IDENTIDAD COLECTIVA IDENTIDAD PERSONAL POPULISMO

Ponencia Online

Documentación de apoyo a la presentación ONLINE de la ponencia

Ver el video en youtube


Firmantes

Los autores de la ponencia

profile avatar

Carlos Pose

Ver Perfil


Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 11 comentarios en esta ponencia

    • profile avatar

      Irene Ballesteros Alcaín

      Comentó el 19/05/2022 a las 16:37:43

      Estimado Carlos,

      Es muy interesante su propuesta, y, desde luego, ya me he apuntado el nombre de Zubiri para investigar más sus teorías. Cierta parte de tu ponencia me ha recordado a los estudios de Gergen y de Fabris, en el campo de la psicología social, y de Sennett y Giddens, entre otros, desde el punto de vista de la sociología y la antropología, en el que analizan, precisamente, la falta de unidad identitaria en el mundo contemporáneo. Está claro que existe una fragmentación y falta de reconciliación a veces entre las distintas facetas de nuestra identidad y que esta afecta a un nivel profundo al individuo. Mi pregunta es la siguiente: ¿se podría entender este nuevo auge de populismo como una necesidad de satisfacción emocional rápida dentro de un mundo global e inabarcable?

      Muchas gracias por tu respuesta. Un saludo.

      Responder

      • profile avatar

        Carlos Pose

        Comentó el 19/05/2022 a las 20:59:41

        Muchas gracias, Irene. Estoy de acuerdo. Es claro que el populismo tiene mucho que ver con la lógica de lo emocional. No por casualidad se habla de sociedad del bienestar. Un saludo.

        Responder

    • profile avatar

      Paz Molero

      Comentó el 19/05/2022 a las 10:47:16

      Estimado Carlos, gracias por tu comunicación. Una duda que tengo desde hace tiempo es si la crisis de identidad personal y el auge de la identidad colectiva tienen una relación estrecha, por un lado, con no entender la libertad de fondo y no aceptar las consecuencias de una mala elección a nivel personal y, por otro, considerar solo esta- la libertad de elección- como la única o más fundamental característica de la libertad. Agradecería tu opinión al respecto, gracias de nuevo

      Responder

      • profile avatar

        Carlos Pose

        Comentó el 19/05/2022 a las 20:50:33

        Muchas gracias, Paz. El tema que planteas creo que tiene que ver, por un lado, con la falta de audacia o valentía, que decía Kant en el opúsculo Qué es ilustración: la salida del ser humano de su autoculposa minoría de edad. Frente al término autonomía, Kant habla de heteronomía, de falta de criterio propio. Por otro lado, lo colectivo tiene una fuerza especial para desarticular la iniciativa de las personas, disolver su propia identidad. No hay más que estudiar lo que ocurre en un campo de futbol; los individuos pierden su identidad y se transforman en aquello que el colectivo demanda. En definitiva, creo que es un problema de voluntad, de libertad, pero también de madurez, de fortaleza mental y de responsabilidad.

        Responder

    • profile avatar

      Ignacio Marcio Cid

      Comentó el 19/05/2022 a las 10:39:35

      Apreciado Carlos:
      Muchas gracias por la ponencia. Me ha interesado la visión poliédrica o polifacética de la identidad como identificación plural y trenzada; reflexivamente, la cuestión de la identidad (igualdad en ciertos grados) y hasta qué punto recoge o no las diferencias / diversidades inherentes a uno mismo y los otros con sus respectivas identidades también diversas. Un problema que detecto en la continuidad: agente, actor / au(c)tor tiene que ver con esa noción dualmente opositiva entre acción y pasión a partir de Aristóteles, si no comprendo mal. Me parece valiosa la relación entre populismo y demagogia y creo que otro término relevante sería 'demegoría'; está relacionado con la noción de masa decisoria y sólo oyente (laos, plethos) frente a la singularidad de los individuos que, en articulación ordenada, conforman el tejido social soberano (demos) en algunas poleis antiguas.

      Responder

      • profile avatar

        Carlos Pose

        Comentó el 19/05/2022 a las 20:42:19

        Muchas gracias, Ignacio. Totalmente de acuerdo. Un saludo.

        Responder

    • profile avatar

      Carlos Pose

      Comentó el 19/05/2022 a las 09:53:35

      Muchas gracias, Aroa. En realidad el proceso suele comenzar siendo el inverso. Nacemos sin identidad propia, o mejor, nuestra primera identidad es heredada de nuestra cultura o de nuestra sociedad. Solo cuando vamos madurando (la adolescencia es fundamental, si te preguntas por momentos del proceso de cambio) podemos ir haciéndonos con nuestra propia identidad a través de nuestras elecciones. Lo que sucede es que, como vivimos en familia, en grupo, en sociedad, todos estamos expuestos a que nuestra identidad quede diluida en la identidad de la familia, del grupo al que pertenezco o de la sociedad en la que vivo. Este es el peligro. Por eso la autonomía personal está siempre en jaque; y lo peor siempre es irse al extremo del populismo, disolver nuestra identidad personal en la identidad colectiva. Un saludo.

      Responder

    • profile avatar

      Francisco Andrés Haro Almansa

      Comentó el 19/05/2022 a las 08:23:04

      Estimado Carlos.

      Muchas gracias por tu interesante ponencia, muy instructiva y clara. Mi única pregunta es qué obra expone Zubiri esa tesis que mencionas sobre el ser humano como "agente", "actor" y "autor" de su vida.

      Gracias de antemano.

      Un cordial saludo.

      Responder

      • profile avatar

        Carlos Pose

        Comentó el 19/05/2022 a las 09:49:02

        Gracias, Francisco. Zubiri utiliza esta estructura conceptual en varias obras, por ejemplo, en El hombre y Dios y en Sobre el hombre. Un saludo.

        Responder

    • profile avatar

      Aroa Casado Rodríguez

      Comentó el 19/05/2022 a las 08:15:18

      Muy buenos días Carlos y muchas gracias por tu ponencia. Me ha resultado muy interesante. Realmente el paso de la identidad personal a la identidad social y viceversa es muy interesante. Me gustaría saber, ¿en qué momento del proceso en el que una persona se identifica con un colectivo social determinado (pongamos el ejemplo político) corre un mayor riesgo de caer dentro del error del populismo? No tengo muy claro si existe algo así como un momento determinado específico pero me gustaría saber qué piensas al respecto.

      Responder

      • profile avatar

        Carlos Pose

        Comentó el 19/05/2022 a las 09:55:38

        Muchas gracias, Aroa. En realidad el proceso suele comenzar siendo el inverso. Nacemos sin identidad propia, o mejor, nuestra primera identidad es heredada de nuestra cultura o de nuestra sociedad. Solo cuando vamos madurando (la adolescencia es fundamental, si te preguntas por momentos del proceso de cambio) podemos ir haciéndonos con nuestra propia identidad a través de nuestras elecciones. Lo que sucede es que, como vivimos en familia, en grupo, en sociedad, todos estamos expuestos a que nuestra identidad quede diluida en la identidad de la familia, del grupo al que pertenezco o de la sociedad en la que vivo. Este es el peligro. Por eso la autonomía personal está siempre en jaque; y lo peor siempre es irse al extremo del populismo, disolver nuestra identidad personal en la identidad colectiva. Un saludo.

        Responder


Deja tu comentario

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.